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No hay vuelta de hoja: el piano de cola digital GP-9 de Roland tiene un precio desorbitado, pero lo que se obtiene a cambio es más que suficiente para poner lágrimas de alegría en los ojos de cualquier pianista exigente. Este modelo no sólo ofrece un sonido asombrosamente convincente, sino que además viene en una caja de tamaño casi real, con un amplificador de 150 vatios a bordo. Merece la pena liberar espacio en el salón.
El piano Roland GP-9
Mientras que Roland se basaba en la tecnología de muestreo a la hora de diseñar pianos digitales, sus modelos actuales cuentan con un modelado físico de vanguardia. Así, en el núcleo del GP-9 se encuentra un motor de sonido Reality Modeling Premium, que no utiliza muestras. En su lugar, el motor calcula la resonancia de las cuerdas virtuales y la resonancia de las cuerdas no pulsadas en el acto, en tiempo real y en respuesta a cada pulsación de tecla. La caja acústica también forma parte de los cálculos, lo que da como resultado un sonido digital que abarca todos los matices del sonido natural de un piano acústico.
Otros aspectos destacados
Además de los sonidos de piano modelados con precisión, este piano digital también se ha cargado con una completa biblioteca de más de 300 sonidos que, aunque basados en muestras, se han producido al más alto nivel que Roland puede ofrecer. También se han incluido varios temperamentos, efectos y un teclado Piano Reality Hybrid Premium de tamaño completo con sensibilidad de velocidad ajustable, junto con dos salidas de auriculares para soportar dúos o clases silenciosas y más privadas; funciones de grabación que se pueden utilizar en combinación con la aplicación Roland Piano para Android e iOS; un puerto de memoria USB y un segundo puerto USB para la conexión directa a un ordenador. En definitiva, se trata de un instrumento que ofrece una interpretación auténtica con todas las ventajas modernas.